Los temas de mi interés son variados. En algunas cosas podemos coincidir, en otras no. No necesariamente vamos a ser clones unos de otros pensando de una única forma y sin matices. Yo expongo mis valores, para mi son importantes y son el fruto de casi 40 años de reflexión. Pueden estar equivocados o necesitar un retoque, un aggiornamiento o un nuevo punto de vista. Pero ojo, no siempre lo nuevo es mejor. Y no siempre lo nuevo es justo y honesto. Yo sigo en mi misión autoimpuesta de tratar de exponer porque para mí son justos y honestos los valores que defiendo. Puedo equivocarme, pero lo hare buscando la justicia.

sábado, 25 de marzo de 2017

De marchas, violencias y memorias parcializadas

El proto kirchnerismo setentista mató cientos y dañó a miles de argentinos inocentes, destruyendo la vida de generaciones.
Cuando la batalla armada se perdió, los mismos tipos que hablaban de "matar un millón de argentinos para instaurar el nuevo régimen socialista" se pusieron a escribir el Nunca Más y otros engendros, sus periodistas (Verbitzky, Leuco, etc) se pusieron a repetir machaconamente durante tres décadas SU verdad: ellos eran jóvenes maravillosos sustraídos de sus camas por unos militares perversos que un día, sin motivo alguno y mientras el país bailaba y cantaba de la mano en un gobierno democrático, decidieron dar el golpe e instaurar una dictadura. Y como eran TAN malos, sin motivo alguno secuestraban jóvenes brillantes y embarazadas para matarlas y venderles los hijos. 
Eso en lo que podríamos llamar el ámbito político social, ya que en estos señores malísimos pusieron a civiles pérfidos como Martínez de Hoz para destruir la pujante economía argentina.
En fin que mucha gente cayó. Sea porque en los 70 era joven o porque simplemente era estúpida o carente de espíritu crítico, casi toda la sociedad argentina compró esta historia -tan verdadera como el origen de Superman-. Todos los medios, que en 1976 clamaban y ponían fecha al golpe se lavaron en sangre de desaparecido para hablar del golpe, glorificar los terroristas - qué otra palabra cabe a gente que ejerció la violencia como medio de aterrorizar a la población para intentar apropiarse del poder?- y fomentar un sentimiento antimilitarista que hoy nos muestra una Argentina indefensa, confiada en la buena providencia e incapaz de detener ni un malón de hinchas de Peñarol.
No conforme, por 3.5 décadas convirtieron la fecha del 24 de marzo en un día de pavoneo de su victoria retórica contra la derrota física. 
Llegaron los Kirchneristas y no solo reivindicaron esta absurda fecha sino que la elevaron al rango de feriado nacional inamovible. De ahí en más, durante una década, los hijos y muchos de los que nos mataron en los 70 bailaron al ritmo de Fito y León mientras comían choris sacados de los impuestos cobrados a sus víctimas de guerra. No faltó la arenga violentista o el menosprecio a todos los que no fueran ellos ni adoraran esta fecha. La calle era suya, el 24 de marzo era suyo y el país era suyo. 
Imaginen qué les pasó cuando en noviembre del 15 perdieron el país! El shock fue atroz, pero se contentaron con repetirse "este gobierno se cae en unos meses. No importa". Menuda sorpresa fue que el gobierno de Macri no solo resistiera el embate de ajenos y propios, hiciera mucho de lo que ellos no hicieron e incluso diera señales de hasta cierto crecimiento y salida de la crisis. 
Los del "club del helicóptero" están enloquecidos. Han abandonado cualquier decoro, cualquier máscara y cualquier simulacro de democracia. 
He ahí la brutal, resentida y violenta arenga política de la marcha de ayer. Lo ridículo era esperar menos de quienes se creyeron dueños eternos del país y se encuentran conque lo perdieron. 
Nunca fueron mayoría. Ni en los 70 ni en el presente. Solo se sirvieron de la cobardía, la corrupción y la anomia del pueblo argentino para someterlo y guiarlos casi hasta el abismo y ahora no comprenden ni aceptan que una parte del pueblo haya tomado otro rumbo. 
El gobierno de Cambiemos DEBE - no puede, debe- dejar de considerar a estos tipos como "chicos traviesos y desubicados" y empezar a hacer que entren en vereda o en las cárceles, pero que dejen de arengar el golpe y fomentar y utilizar la violencia. Muchos de ellos no son chicos y han participado activamente en la violencia de los 70. Saben como ejercerla y como hacer más daño. El gobierno, si quiere sacarnos del pozo cubano-venezolano para siempre, debe ejercer las prerrogativas que la Constitución le otorga, aunar el ingenio, la imaginación y la astucia, para superar a estos violentos y desactivarlos de una vez para siempre. Basta de "calmar al tigre" -metodología que falló miserablemente en la era de Neville Chamberlain con Hitler- y empezar a hacer que estos tipos dejen de creerse poseedores de privilegios especiales. Son como nosotros, ciudadanos. Ni más, ni menos. Y como tales deben comportarse.