Los temas de mi interés son variados. En algunas cosas podemos coincidir, en otras no. No necesariamente vamos a ser clones unos de otros pensando de una única forma y sin matices. Yo expongo mis valores, para mi son importantes y son el fruto de casi 40 años de reflexión. Pueden estar equivocados o necesitar un retoque, un aggiornamiento o un nuevo punto de vista. Pero ojo, no siempre lo nuevo es mejor. Y no siempre lo nuevo es justo y honesto. Yo sigo en mi misión autoimpuesta de tratar de exponer porque para mí son justos y honestos los valores que defiendo. Puedo equivocarme, pero lo hare buscando la justicia.

jueves, 10 de octubre de 2013

De Debates y de ideas


Anoche me senté un rato a ver el debate Capital. Como no tengo servicio de tv por cable, y speedy anda como el traste, me perdí los primeros 10 minutos.
Me contó un amigo que Elisa Carrió se dio el lujo de entrar de la mano de Pino Solanas, remedando a sus imitadores. Solo los grandes, los que ya están de vuelta, pueden tener esa capacidad de reírse de si mismos.
Les voy a contar que me pareció el debate. En si, me hubiera gustado un escenario que no fuera #TN y menos aun, "A dos voces". La moderación me pareció pobre y, como me comentan algunos amigos, faltaron preguntas incisivas.
Si saqué algo en limpio, muchos pueden decir que se acudió a la chicana o a la discusión. Pero eso no quita que en el debate se hubieran mostrada claramente las ideas. No vi, eso si, demasiadas propuestas. Mucho slogan, sobre todo de parte del patético candidato del Frente para la Victoria, Juan Cabandié. Un poco menos, de parte de Sergio Bergman, y algunas propuestas de Carrió. No más ni menos.
Empezó el debate el pusilánime de Cabandié. Siempre me sorprende la mirada de ese tipo. La forma en que miraba las replicas de Carrió es la de un asesino. Un tipo que piensa "hablá, hablá que si tengo el poder te hago mierda". Una sonrisa horrenda malvada. Un villano menor en una de Batman. El pobre tipo es como una contestadora automática, repitió la liturgia kirchnerista, casi como si fuera la misa de Gallo y puso cara fea ante cada interrupción. Un autoritario que si no fuera un cagón sin poder, seria un violento. Igualito que sus ancestros. Como Carrió diría más adelante, los delitos no se heredan, pero las ideas asesinas si se pueden pasar de padres a hijos y continuar la violencia por generaciones. Sino, miren las aldeas de África.
El Rabino Bergman llevaba un speech retebonito, armadito, con moño y hasta gráficos en colores, excelentes...si el rabino fuera candidato a intendente de Buenos Aires. Mucha gestión y mucho equipo. Obviamente, Cabandié le saltó al cuello. Su estrategia era, como la de Bergman, hacer un debate por la intendencia, mostrando mucha gestión propia (o ajena, en realidad) y fustigando la gestion del oponente. Esta provincializacion de una elección nacional hubiera dejado afuera a Carrió.
No conocen a Carrió. Ella, ninja de la política, dio un golpe paralizante a Bergman y dio unas fuerte patada a Cabandie, volviendo a terminar con Bergman, recordandole a ambos que lo que se elegia no era intendente sino legislador.
De allí en más, Bergman lanzó algunas frases e intentó participar de un debate/pelea entre Cabandie y Carrió. Cabandie intentó chicanear, golpes bajos y altos parados con calidad y devueltos por Carrió, ante una mirada confusa a cámara de Bergman.
Que más agregar del debate en si? Modelo de Pais no parece haber para el kirchnerismo, que solo sabe rescatar ideas de la propia Carrio, robadas y promulgadas por decreto imperial de Cristina.
Cabandie se enorgulleció de no denunciar nunca a ningún corrupto, ya que a todos los denunciaba (ante la Justicia, recordemos) Carrió. El, como buen mafioso, no denuncia a nadie, prefiere vencerlo. Algo digno de Vito Corleone, no de un politico de una República soberana.
El Rabino Bergman, tipo que me cae muy simpático y quizás "mide" bien en los programas a los que va como entrevistados, reconoció que nunca vio un solo acto de corrupción, ni en el exitoso municipio de Buenos Aires. Ni siquiera en su sinagoga. Nunca vio un corrupto! Quizás porque viaja demasiado por el mundo y no está demasiado en el país. No quisiera creer, como insinuó Carrió, que "hizo la vista gorda"
Cabandié chicaneó con las ausencias de Carrió, olvidando que eran por cuestiones de salud. Aunque ella también aclaró que no asistió (cosa que aplaudo) a festejos y sesiones estúpidas, como festejar el "día del pastelito". Ciertamente, si Cabandié piensa que ser buen Diputado es declarar de interés el juanete extraído a Mariano Moreno, realmente explica la actitud del kirchnerismo hacia el Parlamento en conjunto.
Cabandie hizo gala de una actitud brutal, simplona, carente de talento. Unos chistes festejados solo por sus focas amaestradas y el acudir a slogans. Un troglodita, una bestia inmerecedora de ocupar ningún cargo publico. Solo aquí puede encabezar una lista de diputados.
Bergman mostró unas placas y algunas frases plausibles. Se enojó cuando Carrió le recordó su unión con Tellerman, aunque su respuesta se perdió en el trasfondo de la disputa Carrio-Cabandie. A mi ver, un tipo bueno, simpatico. Un tibio. Me parece incomprensible que encabece una lista de diputados nacionales habiendo cuadros como Laura Alonso, mujer inteligente y con experiencia parlamentaria sólida. Otro debate hubiera sido con ella presente.
Elisa Carrió, manejó el debate, los tiempos, demostró su sentido del humor, su ingenio, su memoria y sus credenciales, más que sólidas, para el cargo. Se dio el lujo hasta de contar pequeñas anécdotas, mientras desarticulaba la pobre dialectica kirchnerista de Cabandie.
Claramente, la ganadora, si se puede considerar una competencia, fue Elisa Carrio. Como no era esperable de otra manera. Sus oponentes eran slogans y el relato de boca de un pobre tipo sin muchas luces, y más slogans y la gestión ajena de Bergman.
Me hubiera gustado escuchar más del futuro al que miran el FPV y el PRO. Parafraseando a un líder comunista, lo que me mostraron es el horizonte, esa linea entre el cielo y la tierra que se aleja a medida que uno se acerca. Y en el caso del FPV, avanzar hacia el horizonte de espaldas, mirando el pasado