Los temas de mi interés son variados. En algunas cosas podemos coincidir, en otras no. No necesariamente vamos a ser clones unos de otros pensando de una única forma y sin matices. Yo expongo mis valores, para mi son importantes y son el fruto de casi 40 años de reflexión. Pueden estar equivocados o necesitar un retoque, un aggiornamiento o un nuevo punto de vista. Pero ojo, no siempre lo nuevo es mejor. Y no siempre lo nuevo es justo y honesto. Yo sigo en mi misión autoimpuesta de tratar de exponer porque para mí son justos y honestos los valores que defiendo. Puedo equivocarme, pero lo hare buscando la justicia.

miércoles, 12 de junio de 2013

De debates y puntos de vista

Días atrás discutía con un amigo kirchnerista. Yo sostenía que el gobierno de Cristina Kirchner es profundamente, no ya autoritario, sino directamente Fascista. El sostenía que no, que él no lo veía así. Y me planteaba que era un gobierno Democrático. Al explicarle que el gobierno k cumple las reglas de manual de un gobierno fascista, él no rebatía mi posición sino que expresaba que era una actitud autoritaria, rayana en lo fascista el que yo intentara que él  aceptara mi punto de vista. Lo democrático, según él, es que ambos pensáramos diferente. Lo cierto es que bajo ese criterio nunca nadie tenía razón o se equivocaba al confrontar ideas o hechos o lo que fuera.
La verdad es que mi amigo me tendía una de las trampas del manual del twitero K. No se puede discutir sobre un tema porque siempre existen dos visiones al menos y entonces se plantea la imposibilidad de conciliar las posiciones.
¿Cuál es la trampa?
Simple, cuando se discute sobre un tema, uno puede tener un punto de vista y otra persona otro punto de vista distinto. Pero el asunto es que ambos hablen de lo mismo. Si ambos miramos una cebra, uno puede decir que la cebra es blanca con rayas negras y el otro decir que es negra con rayas blancas. Lo que no se puede es desviar la mirada y mientras uno habla de la cebra, el otro describe un hipopótamo. Que es lo que fallaba en esta discusión. Yo hablaba sobre hechos concretos (avance sobre la corte, bloqueo al dólar, prohibición de importación, culto a la personalidad, el lanzar leyes anticonstitucionales o delictivas sin modificar una sola coma, etc.), él me hablaba de frases, ilusiones o ideas (defender a los humildes, el hablar de aceptar un debate al que nunca Cristina concurre, el apoyo a una industria nacional, la causa malvinera, etc.). Cebras e hipopótamos. Y el fuerte intento de intentar confundir y convencer de que la discusión sobre la cebra no tiene sentido y que se debe hablar del hipopótamo. Lo autoritario es solo intentar debatir sobre el color de la cebra, habiendo tantos hipopótamos que sufren.
Claro, desde ese punto de vista, nunca se va a llegar a una conclusión. Porque se pierde el eje del debate e incluso el norte de lo que se intenta demostrar. ¿Porque el gobierno de Cristina es democrático? Porque Cristina da planes a embarazadas, desocupados y chicos, regala netbooks o inaugura fabricas (aunque ya estuvieran inauguradas), porque Néstor descolgó un cuadrito o porque se enfrenta a los “fondos buitres” o al “invasor inglés en Malvinas”. El eje se corre, nada de esto habla de la vocación democrática de una persona o gobierno. Ha habido muchos gobiernos, no necesariamente democráticos que han defendido causas como Malvinas o han negociado la deuda externa.
Como se ve, no podes hablar de fascismo vs democracia cuando se desvía el debate hacia hechos que no tienen que ver con pruebas o refutaciones de actitudes fascistas. Es aplicar al máximo y con minuciosidad aquella frase que alguna vez oí en sorna:


Si no puedes vencerlos, confúndelos”