Los temas de mi interés son variados. En algunas cosas podemos coincidir, en otras no. No necesariamente vamos a ser clones unos de otros pensando de una única forma y sin matices. Yo expongo mis valores, para mi son importantes y son el fruto de casi 40 años de reflexión. Pueden estar equivocados o necesitar un retoque, un aggiornamiento o un nuevo punto de vista. Pero ojo, no siempre lo nuevo es mejor. Y no siempre lo nuevo es justo y honesto. Yo sigo en mi misión autoimpuesta de tratar de exponer porque para mí son justos y honestos los valores que defiendo. Puedo equivocarme, pero lo hare buscando la justicia.

viernes, 23 de noviembre de 2012

De progresismos derechas y derechos

Algo que siempre me llama la atención es aquellos que creen que ser de derecha es reclamar el cumplimiento de la ley. Es curioso porque la ley y su cumplimiento son reclamos liberales. Un liberal real, no el falso liberal/conservador criollo, no representa a la derecha, sino a la centro izquierda del dial político.
Lo más curioso es que los que se llaman moderados no reconozcan que si hay algo que nos defiende de los poderosos (y el Estado es el más poderoso siempre) es la ley y la Constitución Nacional de la que emanan las instituciones y las leyes. No hablo de los militantes de una izquierda rancia y perimida que se creen aún que pueden hacer de la Argentina un éxito repitiendo la fórmula que llevo al fracasado "paraíso" Stalinista. Me refiero a gente que adhiere a corrientes más moderadas y diría racionales y que repite a boca de ganso que la ley es burguesa, oligarca o conservadora.
Creo que en este país deberíamos sincerar nuestras posiciones, la izquierda siempre apoyo a la derecha conservadora, desde el socialismo que apoyo al Peronismo hasta el socialismo que apoya al kirchnerismo. El centro siempre fue acomodaticio, pero siempre conservador. Cuesta ser progresista y conservador a la vez. Que es lo que ha pasado a menudo en la historia argentina.
Por eso yo no reclamo/busco/aspiro, como muchos, volver a los 60,70,80 o 90. Ninguna de estas épocas brillo por el respeto a la Constitución Nacional, al Federalismo y las leyes. Yo soy transgresor, propongo mirar al futuro, respetar las leyes, la Justicia (con J mayúscula  y glorificar la Constitución Nacional. Eso mágicamente no convertirá esta bolsa de mierda en pie de limón. Pero el ejercicio reiterado y por años o décadas nos llevara a los admirados niveles de vida de Suecia o Suiza, tenemos todo para serlo. Y más. Más cultura, no en el antropológico sentido del término. Más educación  real, no solo netbooks vacias.  Educación con Contenidos que apunten a la Excelencia llevan al país hacia adelante, no una que crea masas ignorantes que apenas saben firmar su nombre. 
Basta de intentar, como proponen muchos politicuchos, tomar atajos hacia el paraíso  No existen los atajos, 10 años de kirchnerismo lo demuestran. Hoy estamos igual o peor social y económicamente que hace 10 años atrás.
 Basta de predicar una inclusión que en la practica divide a los incluidos de los excluidos. Solo genera odio y rencor clasista. Ejerzamos la inclusión dando y exigiendo oportunidades a todos, no pidiendo dádivas y beneficios para algunos. El que se pasa haciendo discursos sobre inclusión y no discriminación demostró, en nuestro país  que miente, y lo demostró de la forma más grosera durante esta década.
Por una vez, deberíamos como pueble apuntar hacia un objetivo común: el gobierno en funciones, en lugar de creerse dueño del país y libre de hacer lo que quiere, debería reunir a todos los lideres opositores,  grandes y pequeños, y trazar un destino con un rumbo que no varíe con cada gobierno. Esto no se logra con bombas o "discursos ninguneadores de cancha de fútbol". Se logra con mucha discusión seria, relegar ambiciones y buscar consensos. Lo mas jodido para el ego argentino. Y por eso estamos donde estamos: todos sabemos qué hacer, tenemos la fórmula exitosa y cuando llegamos al poder estamos solos y cometemos desatinos por necios y egoistas. Y a eso se lo llama ser progresista en un país de fachos. El resto, jueguito para la tribuna, discurso vacuo y slogans perimidos.
Si queremos ser progresistas, acabemos con eso, y pronto.