Los temas de mi interés son variados. En algunas cosas podemos coincidir, en otras no. No necesariamente vamos a ser clones unos de otros pensando de una única forma y sin matices. Yo expongo mis valores, para mi son importantes y son el fruto de casi 40 años de reflexión. Pueden estar equivocados o necesitar un retoque, un aggiornamiento o un nuevo punto de vista. Pero ojo, no siempre lo nuevo es mejor. Y no siempre lo nuevo es justo y honesto. Yo sigo en mi misión autoimpuesta de tratar de exponer porque para mí son justos y honestos los valores que defiendo. Puedo equivocarme, pero lo hare buscando la justicia.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Autoritarismos y respeto

Una discusión sobre el aborto me provocó esta humilde reflexion. Muchos nos rasgamos las vestiduras ante la intolerancia del gobierno K que nos toca padecer, aborrecemos el que no acepten puntos de acuerdo o de coincidencia. Que todo sea aceptar 100% lo que ellos dicen. Pero luego, en temas varios, muchos muestran/mostramos esa misma intolerancia. Por ahi coincidís en un 99% con tal o cual persona, pero ojo!, si no coincidís en un 100% noo! te bloqueo y hago unfollow, o te denuncio, o te cago a trompadas si te veo en la calle. Cuesta verse a si mismo tan intransigente y faccioso como el gobierno al que criticamos. Que por otro lado, no es más que un emergente de la sociedad en la que vivimos. No aprendemos de los errores de politicos como Elisa Carrio, por ejemplo, que de tanto resaltar diferencias se quedó sola con su partido. Y todos sabemos como le fue a la Coalición Cívica ne las elecciones. La democracia no es solo votar o que gane la mayoria, sino intentar consensuar y que tods los tripulantes de este barco/pais/nación esten conformes y contentos de vivir en el. Hoy no pasa. Debemos abrir nuestras mentes un poco más y tolerar al otro con semejanzas y diferencias. No les parece? Esto no quita tener una serie de principios que son innegociables, justicia, verdad, libertad, etc. Sino intentar comprender más al otro. Escucharlo y entenderlo. Convencerlo y, de vez en cuando, dejarse convencer, porque ninguno de nosotros conoce la verdad absoluta.