Los temas de mi interés son variados. En algunas cosas podemos coincidir, en otras no. No necesariamente vamos a ser clones unos de otros pensando de una única forma y sin matices. Yo expongo mis valores, para mi son importantes y son el fruto de casi 40 años de reflexión. Pueden estar equivocados o necesitar un retoque, un aggiornamiento o un nuevo punto de vista. Pero ojo, no siempre lo nuevo es mejor. Y no siempre lo nuevo es justo y honesto. Yo sigo en mi misión autoimpuesta de tratar de exponer porque para mí son justos y honestos los valores que defiendo. Puedo equivocarme, pero lo hare buscando la justicia.
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sábado, 18 de febrero de 2012

De odios y contradicciones

Vivimos tiempos difíciles:
los argentinos votamos un gobierno autoritario que corre al nazismo a paso veloz. Un gobierno que reedita la juventud violenta que muchos de los ahora gobernantes impulsaron a morir en aras de ideales ajenos, perimidos, imposibles e incumplibles. Un gobierno que constantemente amaga con la izquierda - para confundir a la de por sí confundida oposición -, y ataca por la derecha. Al mejor estilo fascista. Un gobierno lleno de comunicadores, pero que no sabe nada de medios. Lleno de economistas, que no sabe nada de comercio y negocios. Lleno de gente del pueblo, que vive en mansiones lujosas “in extremis” o pisos ultra-caros en Puerto Madero o countries de los más elegantes. Lleno de gansadas patrioteras como Malvinas, pero que vende nuestras reservas a empresas transnacionales, muchas de capitales británicos, condenando al envenenamiento y la enfermedad a su pueblo. Lleno de concordia, “chances a la paz”, amor y consenso que paga una runfla de imbéciles cuya única misión es recorrer el ciberespacio insultando y agrediendo al que piensa, y obviamente, piensa distinto. Lleno de ambición de poder dirigido por una mujer llena de complejos de inferioridad y rencores que pagamos todos con nuestros impuestos. Una persona síquicamente perturbada y apoyada (por conveniencia, sin duda ninguna) por gente con odio y sed de venganza. Desde advenedizos q usan a los pobres como ariete, “jóvenes” que fundan agrupaciones reivindicando a incompetentes que obtienen a cambio cargos bien remunerados, pasando por acomodaticios ex menemistas, ex aliancistas, ex renovación peronista, y llegando a los ex guerrilleros terroristas, los realmente jodidos, aquellos desalojados en los 70 y que vuelven “por todo”. Los nombres, ni hace falta gastar tinta en mencionarlos.
Y no olvidemos a la ubicua clase periodística acomodaticia y mercenaria que aplaude como foca cualquier obra de gobierno, sin siquiera reparar en la actitud fascista de sus amos. Actitud que a la larga terminará afectándolos a ellos también.
Lo que es imperdonable no es su profunda corrupción, no es su sed de poder, o su vocación autoritaria, que todos los gobiernos la han tenido en mayor o menor medida. Lo imperdonable es la cantidad enorme de odio que fomentan y que sobrevivirá, conociendo el modo de ser argentino, mucho después de su caída.
La pregunta no es como pasaremos los próximos casi 4 años, sino como recuperaremos la nación, luego de tan profundo hundimiento.