El fiasco de las ultimas marchas, y sobre todo de la ultima del dia 18/9 debe ser un ejemplo para los argentinos.
Nos ensoberbecimos creyendo que las redes sociales reemplazarian el poder de los medios de comunicación, hoy directa o indirectamente en poder del Estado y algunos grupetes con aires de corporacion internacional.
La realidad nos muestra que no. La orden del gobierno fue no dar aire a las promociones de las marchas y demonizar sin decirlo, a quienes fueran a ir a ellas. Con el grupo Clarin, el chantaje fue tan evidente que unas semanas antes el corrupto Sabbatella desde el AFSCA salió a amenazar con no reconocer el plan de "desinversión" presentado por el multimedios. De ahi en más, ni Castro, ni Lanata, ni Longobardi, ni Leuco ni Eliaschev (quien estuvo en marchas previas, yo lo vi personalmente) dijeron ni dieron una linea de aire a la publicidad de la marcha. El resultado no podía ser más aterrador. Un centenar de personas fueron a la marcha en lugares centricos de CABA y alguna provincia. El resto? Ni se enteró.
Esto nos enseña que las redes sociales no son todopoderosas, que el que todos nuestros contactos reflejen nuestros gustos e intereses no significa que los demás esten en sintonia y siquiera sepan lo que está pasando.
También deja en blanco sobre negro algo dicho solo por Elisa Carrió: defendemos a Clarín, no por Clarín sino porque es el unico medio donde hoy (ayer) se pueden escuchar voces diferentes del coro oficialista.
Bueno, la enseñanza, algo que ya expliqué hace rato acá, es que cuando los intereses de la corporación Clarin iban en nuestra sintonía, las marchas fueron amplificadas hasta el paroxismo, promocionadas de mil maneras por todos los periodistas más influyentes de la empresa en todos sus medios. Cuando la marcha no le importa a Massa, Macri y demás que han firmado pactos con el multimedios, este no promociona, no menciona y no se si no baje linea de que no se mencione a sus periodistas nada de las marchas.
Los que siguen la catastrofe venezolana, estarán al tanto de que solo con redes sociales no alcanza. Sin medios que lleguen más allá de lo que Macri bautizó "circulo rojo" de gente que está interesada en los temas, la gente no se entera.
El gobierno nos ganó el día que Lorenzetti, acosado por las carpetas de la SIE, cambió su voto sobre la constitucionalidad de la Ley de Medios y nos regaló en bandeja al kirchnerismo.
Muchos no lo supieron ver. Muchos creyeron que esta guerra está ganada solo porque el massismo y otros ismos le ganaron (en conjunto, no por separado) unos escaños en 2013 al kirchnerismo.
Lejos, muy lejos estamos de haber ganado nada.
Dedico este blog a todos aquellos que sienten que su libertad de expresión está siendo amenazada por el kirchnerismo y sus secuaces.
Los temas de mi interés son variados. En algunas cosas podemos coincidir, en otras no. No necesariamente vamos a ser clones unos de otros pensando de una única forma y sin matices. Yo expongo mis valores, para mi son importantes y son el fruto de casi 40 años de reflexión. Pueden estar equivocados o necesitar un retoque, un aggiornamiento o un nuevo punto de vista. Pero ojo, no siempre lo nuevo es mejor. Y no siempre lo nuevo es justo y honesto. Yo sigo en mi misión autoimpuesta de tratar de exponer porque para mí son justos y honestos los valores que defiendo. Puedo equivocarme, pero lo hare buscando la justicia.
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sábado, 27 de septiembre de 2014
lunes, 2 de septiembre de 2013
De Lanatas, hambre, sed y cambios de cabeza
Vimos el último domingo el programa de
Jorge Lanata y descubrimos la corrupción, la miseria, el hambre y la explotación
que pasa la gente ahí nomás, cruzando la General Paz. Muchos nos indignamos lo
indecible. Bah, los que no vivimos en un frasco de galletitas. Y al descubrir
la realidad más allá del relato, muchos putean a Cristina, otros al
kirchnerismo o al inexistente modelo. El tema no es el kirchnerismo o Cristina.
Si alguien cree que con sacarlos del poder y poner a otros esto se termina,
lamento decirle que es muy boludo.
Siempre dije que el kirchnerismo, como el
duhaldismo antes que este o el menemismo antes que este, el peronismo, el
camporismo, el loperreguismo o el peronismo clásico de Perón, son emergentes de
un país injusto corrupto y brutal.
Entonces, sacá a Cristina, poné a Massa Presidente, y Lanata volverá a
denunciar el hambre, la sed y la pobreza extrema en el país en un par de años.
Nada habrá cambiado. ¿Porque? Porque el problema no está en el peronismo, o el
kirchnerismo. Está en nosotros, en vos, en mí, en todos los argentinos y
lamento decirlo, en todos los que emigran a esta bendita y maldita tierra.
Entiendan bien: en el massismo están
convergiendo los ex Kirchneristas que antes convergieron a este desde el
Duhaldismo y que a su vez convergieron a este desde el menemismo y así pasando
por la renovación peronista hasta llegar a Perón. El PJ se recicla y los mismos
gobernadores conservadores y familias feudales del interior y el conurbano hoy
son menemistas, mañana kirchneristas y pasado Massistas. Entonces, es difícil
prever que el que fue feudal, corrupto, opresor durante décadas, por el mero
hecho de cambiar el nombre del partido cambie sus arraigados malos hábitos.
Es nuestro
deber exigir éticamente a los que quieran guiarnos una conducta intachable. Y
castigarlos ante cualquier desvío. Es algo en lo que insisto siempre y a lo que
llamo “Voto Ético”: Elegir por conducta, trayectoria, honestidad. Y castigar
con el voto la corrupción, la complicidad, la mínima falta antirrepublicana. No
enamorarnos del marketing y los personajes de papel que este crea. Y
sobre todo, una vez tomado el camino, no desalentarse. Porque si llevamos 200
años elegiendo al peor líder en el cargo más delicado, serán décadas de “Voto Ético” antes
de ver la luz al final del túnel y salir
de este ciclo de decadencia perpetua.
Pero a este “Voto Ético” debemos agregar un
cambio ético propio. Cada uno. No podemos exigir honestidad y coimear al cana que
nos hace una multa, no podemos exigir honestidad si después evadimos impuestos o facturamos en negro o
contratamos en negro. Porque una nación de gente egoísta, corrupta,
facilista fue el caldo de cultivo del peronismo original. Nosotros (o nuestros
ancestros más específicamente, pero me refiero al conjunto de la sociedad
argentina) creamos al monstruo. Luego el monstruo se alimentó de lo más
profundo y malvado de nosotros. Porque es más fácil hacer el mal que el bien.
Y esta no es una definición de libro de aventuras. El peronismo (al que Carrió
acertadamente define como PeJotismo) creció monstruo. Creció hidra. La gente,
la sociedad argentina, alimentó al monstruo y le dio poder sobre nosotros que
el PJ ejerce sobre nuestra nación hasta hoy.
El PJ creció y a este confluyeron los mejores
de los peores. Y así se creó ese “campo de distorsión de la realidad” donde lo
malo es bueno, lo bueno es boludo, robar está bien y cualquier camino es válido
para obtener nuestro beneficio, no importa el daño que se cause en el camino. No
importa mientras el discurso es lindo y patriotero e inflama esa vena
autoritaria y triunfalista del argentino. 70 años hemos vivido en ese campo de distorsión
de la realidad. Hemos sido víctimas de lo que ayudamos a crear. Hemos
tenido casi un “síndrome de Estocolmo” a nivel político con aquellos que nos
han tomado de rehenes por décadas. Pero el mal no es el monstruo, el PJ. Es
como culpar al rottweiler que mata a un niño. La culpa es del dueño que crió un
perro asesino sabiendo cómo era y permitiendo que saliera libre.
Cristina existe porque nosotros le dimos el poder al Kirchnerismo porque creímos
que era solo ganarle a Menem y cambiar. Lo
admito, yo también lo creí durante unos años. Pero el problema está en
nuestras cabezas. En nuestra fijación mental que nos hace venerar a un hijo de
puta como Maradona y reírnos del tipo que paga sus impuestos, en admirar
a tipos que “venden humo” “fuman debajo del agua”.
Cuando escuchaba a Cristina comparar esta
fallida Republica con Australia y Canadá me preguntaba ¿Cómo hicieron para ser
mejores que nosotros? simple: dijeron, acá se respetan las leyes, se
hacen las cosas bien y el que no, las paga. Eso debemos hacer. O seguir
perdiendo hasta que dejemos de existir como nación.
Ya les di la solución. La única que creo
importa. Es tan elemental que no entiendo como nadie la dice. La solución al
problema argentino No es un cambio de modelo económico, o político, o social.
Ni siquiera es un problema educativo. Es más profundo que liberar el dólar o
bajar las tasas o abrir o cerrar las importaciones. Ni Privatizar o Estatizar. Hemos
probado todas estas recetas por 200 años y no han resultado. La solución es
cambiar nuestras cabezas. Exigir honestidad a rajatablas y practicar lo
que predicamos.
Es hacer de una buena vez, un cambio Ético.
sábado, 2 de junio de 2012
De militantes y cuentas truchas
Leo esta info en Tribuna de Periodistas: Militantes K difunden “informe sobre el cacerolazo y cuentas falsas vinculadas a Clarín” y no dejo de
asombrarme ante la futilidad de esta "obra".
Los kirchneristas siguen no entendiendo como funciona el mundo. El problema de que creen cuentas truchas y hagan un festival de RT coordinados para crear TT, que es una forma de moldear opinión. Lo que no es valido, lo que es inmoral es que esta actitud tan poco ética sea pagada con dineros de todos desde el partido gobernante. Si a mi me preguntan si me molesta q existan cuentas que hagan RT de noticias de Clarín o TN contesto con un rotundo NO ¿porque? Porque si son simplemente gente fanática de TN o Lanata o Mitre, se lo pagan ellos, y si son cuentas pagadas por el grupo Clarín, es un problema del Grupo Clarín pagado por Clarín, no por mi.
Porque el Quid de la cuestión es ese: Yo pago con mi plata que no me sobra, y que yo desearía se destinara a Hospitales (que no se llamen Perón, Nestor o Cristina) o la Educación o la Justicia, pago digo, a un grupo de vagos cuya única función es difundir y alabar a un gobierno con el que no estoy de acuerdo. Lo que no entienden los kirchneristas es que la plata del Estado no puede tener un destino partidario, mientras que la plata de grupos o partidos políticos generada a partir de orígenes legítimos puede destinarse a lo que a esos entes se les de la regalada gana.
Y es que la enfermedad del Peronismo y esta basura kirchnero-cristinista que lo hereda tan tan bien es que desde sus orígenes ha confundido el Estado con el partido, amparándose miserable, inmoralmente en la obtención de mayorías eventuales. Si eso no es Fascismo, cuéntenme que lo es.
Los kirchneristas siguen no entendiendo como funciona el mundo. El problema de que creen cuentas truchas y hagan un festival de RT coordinados para crear TT, que es una forma de moldear opinión. Lo que no es valido, lo que es inmoral es que esta actitud tan poco ética sea pagada con dineros de todos desde el partido gobernante. Si a mi me preguntan si me molesta q existan cuentas que hagan RT de noticias de Clarín o TN contesto con un rotundo NO ¿porque? Porque si son simplemente gente fanática de TN o Lanata o Mitre, se lo pagan ellos, y si son cuentas pagadas por el grupo Clarín, es un problema del Grupo Clarín pagado por Clarín, no por mi.
Porque el Quid de la cuestión es ese: Yo pago con mi plata que no me sobra, y que yo desearía se destinara a Hospitales (que no se llamen Perón, Nestor o Cristina) o la Educación o la Justicia, pago digo, a un grupo de vagos cuya única función es difundir y alabar a un gobierno con el que no estoy de acuerdo. Lo que no entienden los kirchneristas es que la plata del Estado no puede tener un destino partidario, mientras que la plata de grupos o partidos políticos generada a partir de orígenes legítimos puede destinarse a lo que a esos entes se les de la regalada gana.
Y es que la enfermedad del Peronismo y esta basura kirchnero-cristinista que lo hereda tan tan bien es que desde sus orígenes ha confundido el Estado con el partido, amparándose miserable, inmoralmente en la obtención de mayorías eventuales. Si eso no es Fascismo, cuéntenme que lo es.
domingo, 4 de marzo de 2012
Los mensajes presidenciales que retratan un país irreal Por Jorge Lanata
Me encantó la síntesis y calidad de la nota. Así que la transcribo integra antes de que alguna "mágica" censura la borre de su sitio original
Cargada de cifras que acercan a la Argentina a una potencia mundial, Cristina desnudó los problemas del relato oficial.
Mientras
la Ciudad colapsaba en un gran embotellamiento y Mabel Remón, “la
muda”, se convertía en un personaje nacional (la traductora al lenguaje
de sordos fue trend topic mundial en Twitter), Cristina hacía evidente,
otra vez, su preocupación por “la agenda”. En su discurso de más de tres
horas, el tema del manejo de la agenda y una catarata de cifras
económicas alcanzaron para dejar en evidencia las actuales
preocupaciones del Gobierno: el ajuste y la tragedia de Once.
La escena, para colmo, sucedía un 1º de marzo, el Día del Transporte (en que se recuerda el fallecimiento de Jorge Newbery) y la fecha, a la vez, en la que Perón dio a conocer el decreto de nacionalización del sistema ferroviario. El silencio presidencial posterior a las 51 muertes –aumentado por la presencia del presidente de Paraguay, que viajó a consolar a sus víctimas connacionales– se convirtió en un ruido sordo que Cristina trató, tarde, de conjurar. Habló del tema en un bizarro acto del Día de la Bandera en Rosario, citó a víctimas por sus nombres de pila, se dejó ver un día más tarde con una enfermera que tomó aquel tren y militaba en el Frente Transversal y volvió a emocionarse con la tragedia ante los legisladores.
La estrategia del kirchnerismo de darse a la fuga frente a las malas noticias dejó de darle buenos resultados: sucedió en Cromañón y en Flores, pero no resistió la masacre del Sarmiento. La otra mala noticia de la semana también decidió evitarse: Schiavi, que debió ser internado, no dio a conocer en la fecha prevista el aumento del “boleto sorpresa”.
Aunque fueron pronunciados por la misma persona, el discurso de Rosario y el del Congreso fueron sustancialmente distintos. En el primero, Cristina hablaba como si acabara del llegar al país: subsidios, trenes, petróleo… todo parecía responsabilidad de un gobierno equivocado y anterior. El jueves reivindicó todo lo actuado y se tomó más de dos horas de un discurso de tres en dar números y precisiones. Es increíble lo bien que nos va: según el discurso presidencial, somos, después de China e India, el país que más crece, más exporta y el séptimo del mundo en informática.
En otro párrafo recordó a aquellas modelos que, frente a las cámaras, dicen que su peor defecto es la sinceridad: Cristina sostuvo que “hubiese sido fácil (para El) decir ‘no tengo nada que ver con el corralito’, pero se hizo cargo y en 2006 y 2007 pagó 3 mil millones de dólares por ese famoso y bendito corralito”.
La Presidenta encontró un modo mágico de presentar la crisis ferroviaria. Afirmó que si el Estado no hubiera gastado más de $ 12 mil millones en salvar a los bancos, podría haber invertido más en trenes. Olvidó mencionar otros gastos que también servirían para salvar vidas: los mil millones al año de Fútbol para Todos, los cientos de millones en publicidad oficial, los del recién inaugurado Automovilismo for Everyone. Citando un artículo de El Cronista, resurgió el tema del tren bala: “Ahora piden empresas extranjeras. Cuando yo propuse a los franceses para hacer el tren bala, me mataron”, se quejó.
Las tres horas de discurso tuvieron crescendo dramático. Como en Rosario, Cristina volvió a mencionar a El en diversas oportunidades. Frente a la Bandera, lo hizo a modo personal en una especie de contrapunto con el dolor ajeno, lo que cosechó diversas críticas en radios y redes sociales. ¿Hay un dolorómetro? ¿Importa saber quién sufre más o se debe consolar y asistir a los que sufren? “Yo la acompañé cuando murió Néstor, ¿por qué ahora ella no me acompaña a mí?”, dijo una de las víctimas de la tragedia de Once en una emisora de la Capital.
Los comentarios de De Vido sobre rumores que implicaban al maquinista, los de Barone afirmando que murió tanta gente porque ahora se viaja más al haber menos desocupación y los de Nilda Garré sosteniendo que Lucas viajaba en un lugar prohibido del convoy sólo sirvieron para empeorar el estado de ánimo general. Algo similar sucedió en el gremio de los maestros cuando la Presidenta se refirió a su situación, mientras más de siete provincias siguen sin empezar las clases.
Cristina recurrió a los argumentos de siempre: trabajan cuatro horas, tienen varios cargos, hemos invertido en educación más que ningún otro gobierno.
“Llevamos 1.320 escuelas construidas”, afirmó. La cifra merece un aparte, ya que es parcialmente cierta. Se trata de 1.320 escuelas, muchas de ellas mejoradas pero no construidas desde cero (entiéndase por mejoradas: ampliación, pintura, reparación del techo, etc.). Con un crecimiento vegetativo de 200 mil chicos por año en todo el país –de los cuales unos 140 mil se educan en el sector público– y tomando como promedio unos 400 alumnos por escuela, el Estado argentino debería construir unas 500 escuelas por año para abastecer el crecimiento poblacional. En nueve años, el kirchnerismo hizo poco más de mil. El presupuesto de Educación para construcción de escuelas es de unos 350 millones al año, una tercera parte del Fútbol para Everyone.
Cuando ya habían pasado más de tres horas, la barra de La Cámpora seguía aplaudiendo en los palcos superiores y la mayoría del público televisivo se dispersaba mirando cómo había quedado la cicatriz presidencial o twitteando chistes sobre “la muda”, Cristina anunció que Aerolíneas realizará tres vuelos diarios a Malvinas. Acercarse a las islas en lugar de alejarse de ellas había sido parte central de la propuesta de un grupo de intelectuales del que formo parte y al que el Gobierno había hostigado llamándolos “cipayos”. Todos, claro, aplaudieron otra vez y hubo una lluvia de papelitos.
URL: http://misionesparatodos.com.ar/?p=26035
Cargada de cifras que acercan a la Argentina a una potencia mundial, Cristina desnudó los problemas del relato oficial.
La escena, para colmo, sucedía un 1º de marzo, el Día del Transporte (en que se recuerda el fallecimiento de Jorge Newbery) y la fecha, a la vez, en la que Perón dio a conocer el decreto de nacionalización del sistema ferroviario. El silencio presidencial posterior a las 51 muertes –aumentado por la presencia del presidente de Paraguay, que viajó a consolar a sus víctimas connacionales– se convirtió en un ruido sordo que Cristina trató, tarde, de conjurar. Habló del tema en un bizarro acto del Día de la Bandera en Rosario, citó a víctimas por sus nombres de pila, se dejó ver un día más tarde con una enfermera que tomó aquel tren y militaba en el Frente Transversal y volvió a emocionarse con la tragedia ante los legisladores.
La estrategia del kirchnerismo de darse a la fuga frente a las malas noticias dejó de darle buenos resultados: sucedió en Cromañón y en Flores, pero no resistió la masacre del Sarmiento. La otra mala noticia de la semana también decidió evitarse: Schiavi, que debió ser internado, no dio a conocer en la fecha prevista el aumento del “boleto sorpresa”.
Aunque fueron pronunciados por la misma persona, el discurso de Rosario y el del Congreso fueron sustancialmente distintos. En el primero, Cristina hablaba como si acabara del llegar al país: subsidios, trenes, petróleo… todo parecía responsabilidad de un gobierno equivocado y anterior. El jueves reivindicó todo lo actuado y se tomó más de dos horas de un discurso de tres en dar números y precisiones. Es increíble lo bien que nos va: según el discurso presidencial, somos, después de China e India, el país que más crece, más exporta y el séptimo del mundo en informática.
En otro párrafo recordó a aquellas modelos que, frente a las cámaras, dicen que su peor defecto es la sinceridad: Cristina sostuvo que “hubiese sido fácil (para El) decir ‘no tengo nada que ver con el corralito’, pero se hizo cargo y en 2006 y 2007 pagó 3 mil millones de dólares por ese famoso y bendito corralito”.
La Presidenta encontró un modo mágico de presentar la crisis ferroviaria. Afirmó que si el Estado no hubiera gastado más de $ 12 mil millones en salvar a los bancos, podría haber invertido más en trenes. Olvidó mencionar otros gastos que también servirían para salvar vidas: los mil millones al año de Fútbol para Todos, los cientos de millones en publicidad oficial, los del recién inaugurado Automovilismo for Everyone. Citando un artículo de El Cronista, resurgió el tema del tren bala: “Ahora piden empresas extranjeras. Cuando yo propuse a los franceses para hacer el tren bala, me mataron”, se quejó.
Las tres horas de discurso tuvieron crescendo dramático. Como en Rosario, Cristina volvió a mencionar a El en diversas oportunidades. Frente a la Bandera, lo hizo a modo personal en una especie de contrapunto con el dolor ajeno, lo que cosechó diversas críticas en radios y redes sociales. ¿Hay un dolorómetro? ¿Importa saber quién sufre más o se debe consolar y asistir a los que sufren? “Yo la acompañé cuando murió Néstor, ¿por qué ahora ella no me acompaña a mí?”, dijo una de las víctimas de la tragedia de Once en una emisora de la Capital.
Los comentarios de De Vido sobre rumores que implicaban al maquinista, los de Barone afirmando que murió tanta gente porque ahora se viaja más al haber menos desocupación y los de Nilda Garré sosteniendo que Lucas viajaba en un lugar prohibido del convoy sólo sirvieron para empeorar el estado de ánimo general. Algo similar sucedió en el gremio de los maestros cuando la Presidenta se refirió a su situación, mientras más de siete provincias siguen sin empezar las clases.
Cristina recurrió a los argumentos de siempre: trabajan cuatro horas, tienen varios cargos, hemos invertido en educación más que ningún otro gobierno.
“Llevamos 1.320 escuelas construidas”, afirmó. La cifra merece un aparte, ya que es parcialmente cierta. Se trata de 1.320 escuelas, muchas de ellas mejoradas pero no construidas desde cero (entiéndase por mejoradas: ampliación, pintura, reparación del techo, etc.). Con un crecimiento vegetativo de 200 mil chicos por año en todo el país –de los cuales unos 140 mil se educan en el sector público– y tomando como promedio unos 400 alumnos por escuela, el Estado argentino debería construir unas 500 escuelas por año para abastecer el crecimiento poblacional. En nueve años, el kirchnerismo hizo poco más de mil. El presupuesto de Educación para construcción de escuelas es de unos 350 millones al año, una tercera parte del Fútbol para Everyone.
Cuando ya habían pasado más de tres horas, la barra de La Cámpora seguía aplaudiendo en los palcos superiores y la mayoría del público televisivo se dispersaba mirando cómo había quedado la cicatriz presidencial o twitteando chistes sobre “la muda”, Cristina anunció que Aerolíneas realizará tres vuelos diarios a Malvinas. Acercarse a las islas en lugar de alejarse de ellas había sido parte central de la propuesta de un grupo de intelectuales del que formo parte y al que el Gobierno había hostigado llamándolos “cipayos”. Todos, claro, aplaudieron otra vez y hubo una lluvia de papelitos.
URL: http://misionesparatodos.com.ar/?p=26035
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